Toma de tierra

En el avión me familiarizo con el acento colombiano con mi vecina de silla, con la que paso charlando todo el vuelo. De camino a la recogida de equipajes me advierte que esto es Colombia y no debo perder de vista mis cosas. Con ciertas ínfulas de conocedora autosuficiente le digo que ya sé, que yo soy muy cuidadosa y que, al fin y al cabo, crecí en Madrid, una ciudad grande donde estamos acostumbrados a este tipo de precauciones… Sigue leyendo

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