Caminante, no hay camino, se hace camino al andar…

A Ángel y su familia, por las charlas, los paseos, los consejos dietéticos y por cederme su computador para poner al día los blogs

Lo bueno de la aventura del viaje en solitario en bicicleta de varios meses por Asia es que, cuando al mes de llegar, planteé a mis padres que en tres días salía a hacer el Camino de Santiago con Linda la reacción fue como si anunciara que bajaba a comprar el pan a la vuelta de la esquina. Sigue leyendo