Un círculo que se cierra

Comienzo el año en una autopista desierta de la sabana cundiboyacense cogiendo el primer bus azul del SITP de mi vida que me lleva, milagrosamente, directa a mi destino a buscar a Linda: el barrio de Galerías. Voy sentada la media hora larga que dura el viaje viendo pasar cierres de aluminio, grafitis, casitas bajas con rejas en las ventanas, algún patinador, algún ciclista, vidrios rotos de las paradas de autobús, perros callejeros escarbando en montoneras de basura sobre algunos pedazos de verde; acompañada por un puñado de personas que, ese 1° de enero de 2015, tienen que trabajar.

Hace un sol radiante y Bogotá está dormida.

Cualquier habitante de esta -a veces inhumana- ciudad se dará cuenta de que se trata del mejor de los augurios para este 2015. Sigue leyendo

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