Sobre la ubicuidad de El Almendro

Después de casi cuatro meses en Colombia lo suyo sería volver a casa por Navidad…

En lugar de eso, parte de mi casa vino a pasar las fiestas conmigo y, de paso, recorrer algunos de los rincones que quiero conocer antes de abandonar, en algún momento todavía indeterminado, estas tierras. La consecuencia de ello es que no volveré en diciembre, como el Almendro, sino con el comienzo de la primavera, como las flores del susodicho. Sigue leyendo

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Linda Milagros Rockstar

Creo que, una vez recuperada, la más indicada para narrar su experiencia en nuestro primer evento al que asistimos como blogueras es la propia Linda.

Ahí va su crónica.

http://elmundoa4patas.com/2014/10/07/de-estrellada-a-estrella-del-rock/#more-450

Además me manda transmitirles su agradecimiento por los ánimos, así como sus más efusivos saludos y besos con lengua, a los que me sumo…

… Al agradecimiento y los saludos efusivos, entiéndase.

Debí hacer carrera diplomática…

Como saben, mi capacidad para vivir sobre asfalto con dignidad se agota a las dos semanas de media. Incluso habiendo encontrado mi lugar en Bogotá -un barrio llamado La Soledad, tranquilo, con tienditas, algún restaurante, locales con música, arbolitos con flores, y una temperatura apreciablemente superior a la de los cerros, en el que me siento muy a gusto-, y habiendo descubierto el campus la Universidad Nacional -un paraíso donde se pueden meter bicis y dejan entrar a mi inseparable amiga hasta en el Auditorio Principal para escuchar una charla del Embajador de Palestina en Colombia-. Sigue leyendo

Lecciones diarias

De todos es sabido que el mal de amores pasa, y que otras cosas llegan. Igual que los semestres, los dolores, y las buenas noticias. La cuestión es que el lapso de tiempo entre lo primero y lo segundo es, a veces, tan demorado que podemos llegar a olvidarlo en el trayecto.  Sigue leyendo

Impresiones de Colombia: Cartagena de Indias

Otro fin de semana nos lanzamos a la conquista de otra zona del país, esta vez la costa del Caribe y, en concreto, su más conocida joya, Cartagena de Indias.

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Yo tenía ganas de conocerla, sobre todo por mi madre, que le hacía mucha ilusión, y porque todo el mundo me había contado que es un lugar maravilloso, pero no las tenía todas conmigo: Sigue leyendo

Impresiones de Colombia: Pereira

Al día siguiente llegamos a la ciudad de Pereira, con la esperanza de que tuviera algo de encanto, pero la guía no mentía.

Lo más emocionante de nuestra estancia allí es la llegada: la buseta desde Santa Rosa de Cabal nos deja en un lugar llenos de talleres mecánicos, mendigos, y adictos al pegamento con los colchones y la ropa tirados por el suelo. Sigue leyendo

Impresiones de Colombia: Fincas cafeteras y termales de Santa Rosa

Como el nombre por el que se conoce la región -Eje Cafetero- deja entrever, hay numerosas fincas dedicadas a la producción de esta semilla, algunas de las cuales se pueden visitar. Todas se encuentran a unos kilómetros de Salento, por la calle de Palestina (que, en realidad, no se trata de una calle, sino de un camino polvoriento). Sigue leyendo

Impresiones de Colombia: el Valle de Cocora

Hasta las peores cosas tienen un lado positivo… La colonización permitió que personas de orígenes y culturas diferentes puedan comunicarse hoy en medio mundo en inglés, francés, castellano o portugués. En el caso colombiano, el hecho de que la violencia paralizara la circulación por carretera durante décadas, tuvo como consecuencia que hasta ciudades pequeñas cuenten con un aeropuerto lo que, en un país casi tres veces más extenso que España, resulta bastante práctico para viajar. Sigue leyendo

Sonría, es por su seguridad

A Beatriz Gómez, uno de los grandes ejemplos de valentía vital que conozco. 

Una española y una colombiana charlan animadamente a voz en grito para hacerse entender por encima del bullicio reinante en el aeropuerto de El Dorado, en Bogotá.

Al escuchar mi acento, la señora con la que compito por el espacio acodada en la barandilla que separa a los recién llegados de las hordas de familiares y las papayeras, se interesan por mis orígenes y actividades en el país: Sigue leyendo

Toma de tierra

En el avión me familiarizo con el acento colombiano con mi vecina de silla, con la que paso charlando todo el vuelo. De camino a la recogida de equipajes me advierte que esto es Colombia y no debo perder de vista mis cosas. Con ciertas ínfulas de conocedora autosuficiente le digo que ya sé, que yo soy muy cuidadosa y que, al fin y al cabo, crecí en Madrid, una ciudad grande donde estamos acostumbrados a este tipo de precauciones… Sigue leyendo