La mística de las cifras redondas


Escribir para mí no es una profesión, ni siquiera una vocación. Es una manera de estar en el mundo, de ser, no se puede hacer otra cosa. Se es escritor. Bueno o malo, ya es otra cuestión”.

(Ana María Matute)

 Hoy nos vestimos de gala porque tenemos mucho que celebrar…

Desde que a finales de 2013 me subiera a aquel avión rumbo a Bangkok, la familia que conformamos Linda, Milady hemos vivido y contado historias hasta llegar a la nº 100.

En este tiempo el número de personas que se unieron a esta pequeña gran comunidad battusiana ha ido creciendo ante nuestros atónitos ojos hasta alcanzar proporciones de todo punto insospechadas.

“Querida, ya estoy de vuelta a algún lugar con internet, ya vi que llegamos a 100 seguidores! Yeahhhhhhhhhhhhh! cuando me fui eran 86 creo :)”, le contaba, a pocas semanas de comenzar el viaje, a la que lamentablemente es, desde hace unos días, mi ex-amiga, que me ayudaba entonces con la configuración del blog.

Unos meses más tarde escribía: “(…) de nuevo en la civilización por un par de días… Estoy un poco asustada, en la página dice que tengo 1000 y pico seguidores. Tú tienes idea de si puede haber un error o de verdad hay tanta gente que pone su dirección de mail y recibe mis historias en su casa cual panecillos calientes???? Me resultaría una idea de verdad impresionante….”.

Un invierno, una primavera y un verano más tarde, hay más de 2.100 personas suscritas al blog; el número de visitas es de 20.728 y, en este tiempo, intercambiamos 543 mensajes.

Cuando comencé este proyecto tampoco podía adivinar que tod@s y cada un@a de vosotros íbais a estar presentes en mi cotidianidad de las más diversas maneras: me imagino lo que pensaréis cuando leáis tal o cual cosa; recuerdo vuestros comentarios en momentos divertidos, tristes y/o de toma de decisiones; me dáis ideas, me hacéis reír, me sorprendéis con vuestro ingenio, también con vuestra sensibilidad, y me hacéis reflexionar.

Por todo ello os doy las gracias.

Y también porque con vuestra presencia, vuestra compañía, nos habéis impulsado a dar el siguiente paso…

¡Manos a la obra!

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Cuando comencé tenía la impresion de que llegaría un momento -a más tardar al final del viaje- en que agotarían las ideas y, con ellas, el impulso de escribir. Nunca me tuve por un ser creativo, imaginativo y particularmente disciplinado.

Con el paso de los meses constato que no sólo no es así, sino todo lo contrario… Cada día brotan nuevas: desde libros que me gustaría materializar, a frases, títulos, citas o temáticas. Unas y otras me asaltan sobre la bici, me hacen cosquillas para sacarme de la cama temprano por la mañana, me convierten en noctámbula, se me tiran a la yugular en mitad de la calle provocando que me ría sola y/o que detenga mi marcha para entrar en un bar, pedir papel y boli, y anotarlas; he llegado a apuntar lo que me dicta Linda en papel higiénico; y a veces no me dejan ni comer….

Así que decidí ponerme manos a la obra y abordar el proyecto LIBRO.

Con una mano -y ayudándome de la excelente memoria de Milady- escribiré nuestras aventuras en Asia. Ya tengo hasta el título que, para mantener el suspense, no revelaré hasta que les anuncie cómo encontrarlo en librerías.

Con la otra mano copiaré los relatos de Linda, que quiere escribir su vida emulando a su ídolo Manolito Gafotas, un héroe de Carabanchel Alto tan incomprendido, a veces, como ella.

El trío de autoras

El trío de autoras

Tengo que decir que entre las ocurrencias de la una, de la otra, y las mías propias me estoy volviendo loca. Y es que -siguiendo con mis pinitos médicos- identifiqué una nueva patología, mucho más extendida que la sandfobia, que decidí bautizar como “síndrome maníaco-activo”, y cuya sintomatología puede resumirse en la sublime frase que descubrí en la camiseta de un viandante de Barcelona:

“Less Time

Many Ideas”

Si voy a convertirme en escritora -ya veremos si de pacotilla o no- necesito actualizar mis métodos, es decir: poder tomar notas en cualquier momento y ser más efectiva que con la archiconocida acumulación de papelotes y poder inmortalizar un instante de la realidad…

Linda custodiando mis notas tomadas en el último mes en España y que todavía no tuve ocasión de mirar.

Linda custodiando mis notas tomadas en el último mes en España y que todavía no tuve ocasión de mirar.

Estoy pensando pasarme mis principios por el Arco de Triunfo y hacerme con un teléfono moderno, con grabadora, en el que pueda escribir pequeños textos en los momentos de inspiración. Y de paso poder incorporarme a twitter y mandar fotos desde Colombia en tiempo real a mis amigos en Europa. Y hasta familiarizarme con el famoso gps…

Admitimos todo tipo de sugerencias…

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10 pensamientos en “La mística de las cifras redondas

  1. Un amigo dice por ahí, las grandes distancias se recorren un metro a la vez, y pues bueno ya dado el primer paso, por que no dar el siguiente?

    Que bien que ya diste el primero (en esta senda, por que el realismo battusiano exige que se tomen varios en paralelo)!

    El Motorola G que comenta Jorge es bastante bueno, sin embargo yo insisto en la idea del tablet+smartphone de baja gama (con el que puedas compartirle internet al tablet), así no te preocupas tanto por un celular ‘fancy’ en la tierra del corazón de jesús.

    Esperaremos todos al final de la meta a ver que historias nos traes.

    😀

  2. Amo a Linda, es indescriptible lo que siento cuando la veo correr feliz a tu lado, pienso en que las segundas oportunidades valen la pena. Felicidades y éxitos con tu nuevo proyecto.

  3. Muchas gracias, Caro, por tus palabras… Entiendo tu emoción, yo antes lloraba sistemáticamente cual madre orgullosa al verla correr 🙂 Y si, las segundas oportunidades han traído muchas cosas a este mundo, lastima que no siempre se den… ¡Un abrazo!

    Y un lametón de la corredora.

  4. Mmmmm, Diego, ¿me propones tener dos aparatos entonces en lugar de uno? Compartirle internet a la tablet… Me suena a chino, mejor dicho, a vietnamita 😉

    Yo también esperaré al final de la meta, mientras camino hacia ella, a ver qué historias les traigo 🙂

  5. No está tan claro… la cosa es que cualquiera de los dos tienen su sitio y su aplicación. El teléfono como grabadora de notas, cámara de fotos y vídeo y un sinfín de aplicaciones para lo que sea que necesitaras al respecto (o como gps de mano para las rutas, por ejemplo) es lo mejor, pero para escribir, como que no, a no ser que tengas la vista todavía de veinteañera. Para eso un tablet sin dudas. En realidad éste sirve para todo igual que el teléfono (salvo por la función teléfono, claro) pero con el inconveniente del tamaño para las cosas más nimias. Aparte de la escritura, para llevar lectura o ver algo en internet es más cómodo.

    En las ruedas de prensa y congresos veo continuamente como se llevan ambas cosas. Graban el audio en el teléfono y los ves escribiendo en los iPads. También están los Phablet, teléfonos de más de 6 pulgadas, pero son demasiado tocho como teléfono y algo pequeños como tablet.

    Yo estoy con Diego. Sin tener ni idea de tu día a día y juzgando sólo por lo que leo de tu estilo de vida, me da que te convendría un teléfono de gama baja-media grandecito con cámara decentita y de alguna marca y prestaciones que no te de un soponcio cuando lo pierdas o lo rompas trotando. Así no llevas más que un aparato no muy grande que sirve para todo, te olvidas de llevar cámara, tomas notas de voz y escribes en casa en ordenador. Para un viaje en bici ya te diría que un tablet, si es que vas a escribir entradas al blog o lo que sea.

    En este viaje el teléfono que llevábamos nos servía internet al tablet, pero ese procedimiento tiene el inconveniente que te deja el teléfono sin batería enseguida, que cuando vas en bici es un problema. No me hace a mi mucha gracia ese sistema.

    Bienvenida al mundo de la duda. Lo suyo -claro- es que pruebes antes de comprar nada y mantengas la mente abierta y sin prejuicios ni ideas preconcebidas sobre la tecnología. Antes o después darás con lo que necesitas. Yo me decanté por un tablet pequeño, un iPad mini del que no me separo prácticamente.

    ¿a que no te he aclarado nada sino todo lo contrario? 🙂

  6. Madre mía, chicos…

    Creo que seguiré con los papelotes hasta que la inspiración -o, en su defecto, alguien que me lleve en sentido figurado o incluso literal de la mano a la tienda- me encuentre 🙂

    Ipad mini? Ese es el nombre técnico?

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