La erótica de lo penal

Olor a acacias en flor, aire cálido y voluptuosidad… Esos son mis recuerdos de mi primera llegada a Cali. En este segundo viaje, sin embargo, no me siento nada sexy: en pocas semanas el color tostado que traía de España pasó a ser un recuerdo, la gripe se me complicó y tengo dolor en el pecho, una tremendo congestión y lo único que quiero es meterme en la cama.

Con 5 días por delante en la “sucursal del cielo” Sigue leyendo

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Palillos malditos

Desde que cogiera esos dos pares de palillos de bambú de un sencillo restaurante en las montañas de Sapa (Vietnam), la maldición se cernió sobre mí: Sigue leyendo

Sodoma y Gomorra -o: Cómo sobrevivir a un romance colombiano-

Lo nuestro duró… Lo que duran dos trozos de hielo en un wisky on the rocks (…)

(Joaquín Sabina)

Por la mañana amanezco con gripe. Y Linda con conjuntivitis.

Mientras nos recuperamos, y para ilustrar mi desconcierto en mi interacción con colombianos, “comenzaré mi terrible historia desde el principio de los tiempos” (Manolito Gafotas dixit): Sigue leyendo

Amores perros

Al día siguiente me doy cuenta de que, en realidad, los perritos que se interesan por Linda son muchos -casi todos, en realidad-, algunos de manera tan intensa -le juegan, la siguen, gimotean, le mordisquean las orejas- que parece que no la van a dejar nunca. Y sin embargo se dan la vuelta en cuanto rebasan las lindes de su finca, de su mundo conocido. Los que se saltan esos límites imaginarios, nos siguen y acompañan durante horas, incluso días, incluso jugándose el tipo son, precisamente, los escasos ejemplos que recuerdo a la perfección Sigue leyendo

La mística de las cifras redondas

Escribir para mí no es una profesión, ni siquiera una vocación. Es una manera de estar en el mundo, de ser, no se puede hacer otra cosa. Se es escritor. Bueno o malo, ya es otra cuestión”.

(Ana María Matute)

 Hoy nos vestimos de gala porque tenemos mucho que celebrar…

Desde que a finales de 2013 me subiera a aquel avión rumbo a Bangkok, la familia que conformamos Linda, Milady hemos vivido y contado historias hasta llegar a la nº 100. Sigue leyendo