Check-out, España; check-in, Colombia

“Señoras y señores, bienvenidos al aeropuerto de El Dorado de Bogotá”.

Después de diez horas de vuelo yo, que tengo dificultades para permanecer sentada el tiempo que dura una comida, ante la visión aérea de los prados verdes, los edificios cuadrados, las nubes grises y bajas -igual que las temperaturas de la cordillera andina a sus 2.600 metros de altitud-, siento, curiosamente, pereza. Sigue leyendo

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