4 minutos y 17 segundos con Ms. Battuta


Dedicado a Hanns Ammann: creo que te hubiera gustado estar aquí

No son los veintipico días de Twon, ni las cinco horas que Carmen Sotillo pasó con Mario; pero ni su paciencia, ni su tiempo ni, definitivamente, ninguna batería aguantaría mucho más que los minutos que les invito a pasear conmigo por la Camboya más pujante, más populosa, más extrovertida, más colorida, más fértil y más bella que he visto desde que comenzó el viaje.

A quien me preguntara sobre lo que me lleva a viajar en bicicleta, le diría el motivo son días como estos, y le invitaría a realizar este paseo sensitivo: a diferencia de las fotos, esta vez pueden ver, oír, y casi sentir el aire y las piedras bajo las ruedas; lo que sí no fue posible es hacerles llegar la deliciosa fragancia del mango en flor. Creo que estos retazos de una tarde inolvidable junto al Mekong hablan por sí solos, y me sirven, además, para ilustrar el motivo por el que, entre todas las alternativas laborales y profesionales que se me ocurren, NO se encuentra la de dedicarme a los audiovisuales -incluso sin haber hecho una promesa juvenil al respecto, que es, como saben, lo que me impide desempeñarme como contable-.

Si tienen propensión al mareo les recomiendo encarecidamente tomar asiento para visionar las trepidantes -y temblorosas- escenas que siguen a continuación. Les pido disculpas asimismo de antemano por los eventuales desprendimientos de retina que el visionado, pegados a la pantalla para no perderse detalle, pudiera causar.

Para su comodidad y para que la audición resulte comprensible a los seguidores de ambos lados del océano, se emplea en la retransmisión un acento neutro, que no es el español de España ni el de Colombia, sino algo que llegó a ser confundido en Madrid, mi ciudad natal, con argentino. Les confieso que en ese momento pensé que la muchacha del banco estaba muy desubicada (o era adicta a los psicotrópicos). Después de escucharme en la grabación -más de dos meses después de dejar Colombia- constato, con sorpresa, que se me abre otra puerta laboral como protagonista de telenovelas, no sólo en Camboya, sino a nivel mundial.

Primera etapa en solitario:

Por fin, al pie del Mekong:

En medio del mercado:

La salida de la escuela:

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2 pensamientos en “4 minutos y 17 segundos con Ms. Battuta

  1. Ha sido una bonita sorpresa, incluso diría que un momento emocionante, ver que me habías dedicado un capítulo de tu odisea. Tu vocación narrativa es una suerte para los que te leemos, y a mi, que no me cuesta mucho meterme en la piel de personajes literarios y vivir con ellos sus avatares, me da en parte la sensación de estar viviendo un viaje por Asia en bicicleta. Y con ello quiero decir , un lector avispado como tú ya lo debe haber intuido, que Ms. Batutta lleva camino de convertirse en un personaje literario, a la par que real, de primer orden.

  2. Casi no te contesto, y fenezco en mi habitación de hotel en una nube de Raid anti-insectos. Al habla Ms. Battuta desde la escalera (te puedes sentar aquí al lado si quieres mientras se ventila): me alegro de haber encontrado una salida digna a aquellas cosas que han hecho de mí siempre un personaje algo desadaptado en un mundo ordenado, una salida que, además, haga soñar. Muchas gracias por tu palabras Hanns, y por viajar conmigo desde Barcelona.

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